INICIOS DE UNA TOPOGRAFA
Me recibí en 1992, en una de las últimas promociones
nocturnas del IGM. En esa época trabajaba en una librería
y comencé a estudiar Ingeniería en Vías de
Comunicación, por supuesto estaba muy interesada en trabajar
en topografía pero era muy difícil. Me presente
con mi currículum vacío en varias empresas, donde
recibí desde cordiales “no” hasta risas generales
de toda una oficina, me desanime mucho y solo conseguí
ayudar a algunos agrimensores, nada emocionante. Como realmente
quería hacerlo seguí mandando mi currículum
vacío a avisos del diario y empresas varias.
Mi primera "gran oportunidad" fue en la Autopista
Lugones, la empresa que me contrató tenía que replantear
columnas de iluminación, yo llegué a la obra sin
saber nada ni siquiera que en una autopista se trabajaba en equipo
con otras empresas, para que se den una idea mientras el jefe
de obra me hablaba de columnas yo pensé que eran columnas
de hormigón para puentes. Como mi trabajo lo tenía
que pagar unos subcontratistas de ellos, el ingeniero de esta
empresa me eligió a mí por un presupuesto un poco
mas bajo y porque, el otro topógrafo era pelado (me lo
contó su secretaria años mas tarde).
Realmente no tenia idea de cómo empezar, los topógrafos
que trabajaban allí Quique G. y Carlos E. me ayudaron un
montón. Podríamos decir que en teoría Quique
me enseño lo que tenía que hacer y cómo se
hacía, y en el campo Carlos me ayudo dándome puntos
fijos y consejos de obra. En la actualidad somos muy amigos con
Carlos pero debo reconocer que por su naturaleza extremadamente
machista mi presencia en aquella obra no le caía muy bien,
todos sus consejos para seguir con mi profesión eran negativísimos.
Pero bueno, había logrado trabajar en una autopista.
Varias noches no dormí de los nervios, leí muchos
libros, me quedé siempre hasta tarde, y sufrí hasta
la lipotimia. Hasta que se plantaron las columnas y quedaron bien
y recién ese día me tranquilicé, las fotografié
y me di cuenta que quería ser topógrafa.
Con esta misma gente fui a las Autopistas Buenos Aires - La
Plata, y la Richieri - Ezeiza Cañuelas donde trabajé
más de 1 año. Y les hice trabajos sueltos de control
de verticalidad de columnas y replanteos.
Los trabajos en las autopistas eran muy libres realmente me
gustaban mucho tenía muy buena onda con casi todos, obreros,
jefes de obra y otros topógrafos. Solía almorzar
el asadito con los muchachos, realmente me trataban con mucho
respeto, y me divertía mucho.
Como recuerdos negativos, las 3 horas de viaje de ida y tres
de regreso, no era fácil en el tramo de Vicente Casares.
Bueno, ir al baño siempre era un problema, generalmente
me tenía que limitar a ir solamente a medio día.
Además, un inspector que se había ensañado
conmigo y todo lo que yo replanteaba pero, tuve la oportunidad
de demostrarle que lo hacia bien.
Después de estas experiencias que realmente me abrieron
las puertas a la topografía, trabajé casi un año
en la municipalidad de Hurlinghan, seis meses en la planta potabilizadora
de agua de San Fernando haciendo movimiento de suelos, en esta
obra mis trabajos eran supervisados por una empresa donde trabajaba
Juan Z., con quién nos hicimos muy amigos. En ese tiempo
el me enseñó a hacer trabajos con mas precisión,
a pesar de que mi trabajo en la planta no lo requería,
aproveché realmente muy bien, en los momentos libres, la
experiencia de Juan.
Después de San Fernando, Juan me llevo a trabajar a la
rural, donde trabajaban 700 obreros, nunca había visto
tantos hombres juntos y si bien estuve poco tiempo recuerdo 1000
anécdotas de este lugar. Algunas graciosas… como
que un día a las 6 de la tarde salen como 40 hombres de
bañarse completamente desnudos corriendo hacia su vestuario
y en el camino me ven a mí midiendo, y tipo película,
se taparon todos y regresaron a la ducha.
En esta obra también tuve una experiencia desagradable,
que fue un problema de salud femenino que necesitaba una pequeña
intervención quirúrgica y la pospuse para no dejar
la obra. Un día tuve un ”accidente” delante
de todos… conserve la calma, me puse un piloto de lluvia,
me fui a cambiar y volví, porque el replanteo no podía
esperar. Realmente los dolores de ese día no los olvidare
nunca.
Después del la rural me fui a trabajar a un country en
el tigre un trabajo agradable que salió muy bien, podría
asegurar que no hubo ningún error topográfico, trabajé
1 año y medio me pagaron muy bien. Este trabajo no fue
perfecto por un sobrestante que sembró la mala onda total,
puso al jefe de obra en contra mío (no me voy a explayar
sobre este tema). De toda mi experiencia laboral, fue donde discutí
mil veces con inspectores, jefes de obra, proyectistas, sobreestantes,
ayudantes, maquinistas, etc.
En 1999, faltaba poco para terminar el country y empecé
a repartir currículums. Un día fui al centro a entregar
algunos personalmente a empresas, en una de ellas, justo estaban
necesitando un topógrafo y allí nomás me
entrevistaron, y me quede, trabajé con ellos estos últimos
7 años en distintas obras (casino de tigre, escuelas en
villa lugano y ciudad oculta, nordelta, usal de pilar, edificios
en puerto madero, edificio para la UADE, sanatorio Anchorena).
Si bien le facturo a esta empresa y estuve tiempo sin trabajo
debo reconocer que me tuvieron mucho en cuenta, las experiencias
con ellos fueron todas muy buenas.
En el 2002 hubo una crisis en la construcción, donde
no había prácticamente obras en ese periodo yo tuve
a mi hijito Máximo y pensé que no regresaría
más a las pistas, pero cuando Maxi tenia 2 meses me reintegre
nuevamente a la topografía.
La maternidad y el trabajo no son cosa fácil -todas las
mamas lo saben-, la maternidad y la obra son prácticamente
incompatibles, ahora estoy a punto de tener a mi segundo hijito
Facundo, y no se bien que será de mi vida laboral en el
futuro.
Sin embargo, estoy segura que seguiré con la topografía,
de uno u otro modo me las voy a ingeniar para seguir. Porque cuando
alguien estudia, se forma, sufre y se esfuerza para lograr una
profesión no la quiere perder nunca.
Autor
T.G.M. Fabiana Colombo
topafabiana@yahoo.com.ar
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